Restaurante Doña Ramonita

Degusta su preparación estrella las morcillas lampreadas con menudo, tienes que probar este plato típico en la ciudad de Riobamba.
 
 
 
 

En Riobamba, Jorge Inca tenía solamente quince años cuando mató su primer chancho. Este acontecimiento, del cual ya han pasado sesenta y tres años, marcó su vida y dio inicio al negocio de morcillas que creó con su madre. Al respecto comenta: “estábamos con mi mamacita y me pidieron que mate un chancho, como yo había visto cómo hacían antes en el camal, le clavé un cuchillo en el corazón. En agradecimiento, nos regalaron las menudencias. No sabíamos que íbamos a hacer con eso, entonces mi mamá me dijo que hagamos un picante y yo le dije hagamos. Salimos a vender y se acabó. Entonces mi mamá dijo, hagamos unos dositos y yo le dije hagamos. Después fuimos a tres. Llegó un tiempo que con mi mamacita hacíamos veintiocho menudos.

Jorge y su madre comenzaron vendiendo en la calle, ubicándose en diferentes lugares, y posteriormente pasaron a las calles Ayacucho y Rocafuerte. Desde hace diez años, los lunes y los viernes en la tarde, Jorge ofrece morcillas lampreadas con menudo en las calles Carabobo y Junín, donde trabaja con su esposa a dos cuadras de la tradicional iglesia de los franciscanos en la Loma de Quito.Afirma que este negocio es de sacrificio. Para hacer el menudo, el lunes se levanta a las dos de la mañana a trabajar. Los viernes vende una cantidad menor y se levanta a las cuatro de la mañana.

A pesar de que en la ciudad de Riobamba, principalmente en San Alfonso, abundan las ventas de morcillas. El propietario manifiesta que ninguna se parece a las que él prepara, debido a que con los años y gracias a la receta de su mamá, sabe cómo darles sabor. Esto se logra con un buen lampreado que prepara con un poco de azúcar y “otras cositas”. Por esta razón, señala que la clientela le viene a visitar, a pesar de que ya no venden como antes: “yo vengo desde los cinco años a este lugar, mis papás me traían en los tiempos que atendía Mama Ramona [madre de don Jorge], desde ahí siempre hemos venido”.
El propietario mira con nostalgia que sus hijos no han heredado esta tradición ni saben la receta. Esto se debe a que todos son profesionales y no se han interesado por el negocio. No obstante, mientras don Jorge viva, la tradición seguirá con él.

  • Dirección:  Carabobo y Junín
  • Atención:   lunes y viernes, de 16h00 a 21h00 
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