Un suceso que trastocó nuestras vidas: hace 50 años llegó la televisión a Riobamba

La televisión, el mayor entretenimiento de masas a nivel mundial, llegó a Riobamba hace exactamente 50 años.
 
 
 
 

La televisión, el mayor entretenimiento de masas a nivel mundial, llegó a Riobamba hace exactamente 50 años. Fue un sábado 27 de diciembre de 1969, cuando las ondas de Telecentro, Canal 10, de la ciudad de Guayaquil irrumpieron en la Sultana de los Andes. Ese día, Riobamba se incorporó a la era electrónica. Un preludio de este importante suceso fue el ensayo de una transmisión en circuito cerrado que se efectuó en los estudios de Radio Plus-Ultra, emisora ubicada en la planta baja del Colegio Nacional Maldonado.

Telecentro, Canal 10, que había sido fundado en mayo de ese mismo año por el empresario Ismael Pérez Perasso ejecutivo del diario El Universo de la ciudad de Guayaquil, se propuso llegar con su señal a todo el Ecuador. Efectivamente, se montó una antena repetidora en la ciudad, y Riobamba se incorporó a este fenómeno universal que cambió para siempre nuestro modo de ver la vida.

La brillante pantalla de la televisión fue como una ventana que nos abrió al mundo y trastocó para bien o para mal, costumbres, hábitos, modas y tradiciones.

Un pequeño lujo en sus inicios, los pocos televisores, marca Nivico o Telefunken se exhibían con orgullo en medio de la sala de contadas familias. Recuerdo que entre mis vecinos solamente uno de ellos tenía televisor y a su casa acudíamos todos los chicos del barrio. Cuando el dueño estaba de buen humor nos permitía pasar a la sala, de lo contrario, simplemente corría la cortina de la sala y nos contentábamos observando la televisión desde afuera.

Inolvidables o mejor dicho inevitables, los programas que nos tocó ver en los inicios de la televisión en la ciudad. Muchos de ustedes recordarán sin duda las series que disfrutamos entonces: “El Robot Gigante”, “Revólver a la Orden”, “Marcado”, “El Topo Gigio”, “La familia Monster”, “Jim West” o programas nacionales como “El Show de Pepe Parra y sus Chicas a Go-gó”, “Chispazos” con Lucho Gálvez y Luzmila Nicolalde y “Puerta a la Fama”. En cambio, nuestras madres y hermanas suspiraban y sufrían con la maratónica telenovela peruana “Simplemente María”, que fue el preludio de esos culebrones con final predecible desde el primer capítulo que llegarían posteriormente.

“El Observador”, programa de noticias, trasmitido al medio día a cargo de Antonio Hanna y Luis Castellanos era uno de los segmentos más sintonizados del canal, pero cuando Xavier Benedetti iniciaba sus aburridos comentarios, todo el mundo apagaba el televisor y sintonizaba Radio Puruhá de Walter Aldaz.

No está por demás señalar que, con el inicio de la televisión en la ciudad, también empezó el decaimiento de los cines que hasta ese momento habían sido el mayor entretenimiento de los habitantes de la urbe.

La cultura audiovisual electrónica con todas sus variantes actuales llegó para quedarse para siempre.

  • Fuente: Edwin Chávez Medina
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