Historia de la Casa Calero

En la actualidad la Casa Calero continúa intacta en el barrio San Martín y es parte del patrimonio urbano.
 
 
 
 

Los habitantes del barrio San Martín viven cerca de uno de los edificios emblemáticos de la Sultana de los Andes. Al verlo los turistas  creen que es un castillo por su arquitectura singular y por hallarse en la zona alta de la planicie. Ese inmueble es conocido como la Casa Calero y está ubicado junto al hospital del Seguro Social, en la calle Chile.

En los años 20 era propiedad de una de las empresas más grandes que  progresaron en esta ciudad. Las paredes encierran parte de la historia de la próspera Riobamba, pues fue una de las primeras fábricas que se asentó en la urbe. La gente quería invertir allí, atraída por el  progreso que trajo el ferrocarril. Uno de los emprendedores fue Evangelista Calero, oriundo de Guaranda (Provincia Bolívar).

Su empresa se fundó en Guayaquil en 1923, pero un año después se trasladó a lo que hoy es el barrio San Martín. Fue así como la empresa "Calzado Calero" abrió sus puertas en Riobamba, el 28 de octubre de 1924. A la ceremonia asistieron accionistas de la empresa y el gerente de Diario EL TELÉGRAFO de ese entonces, José Santiago Castillo.

El negocio arrancó motores en solitario, no había casas en su entorno, de ahí a que ocupaba vastas extensiones de terreno y estaba cerca de la línea férrea. Muchos creían, inclusive hasta el día de hoy, que esta era una hacienda.

Los zapatos se fabricaban a mano y se decía que les tomaba 5 minutos hacerlos. Luego se vendían  en un almacén céntrico del  mismo nombre que la fábrica, este se ubicaba en las calles Primera Constituyente y Colón.  

Según el libro Riobamba, Chimborazo y su gente’, esta factoría dio un gran beneficio a la capital provincial, pues empleaba a cientos de personas. Su éxito fue tan grande que los zapatos Calero se calificaron como los mejores del país. Incluso los zapateros más expertos acudían a ese sitio para adquirir materiales.

La distribución de sus productos se extendió a todo el Ecuador y al exterior. Gladys Asqui de 65 años, recuerda con claridad cuando su madre le compraba zapatos Calero. “Eran  más caros que otros. Mi mamá me decía que le costaban  20 sucres. Eran muy bonitos y cómodos, todos conocían la marca  y acudían al almacén del centro. En fotografías antiguas se puede observar el letrero que cuelga de un poste en la calle. Fue una empresa muy importante que generó desarrollo”, menciona.

El libro ‘Palabra, imagen e historia’ señala que a Evangelista Calero se lo calificó en el diario El Demócrata de Guayaquil, como el  “Rey del Calzado en Ecuador”.

Sin embargo este éxito no llegó a los años 60, debido al fallecimiento del emprendedor y propietario en 1954, la empresa tuvo problemas laborales y económicos llegando finalmente a su cierre en 1958. En la actualidad,  la Casa Calero continúa intacta en el barrio San Martín y es parte del patrimonio urbano. Ahora funcionan en ese inmueble las oficinas de jubilación del Seguro Social. Alrededor de esta se encuentran también otras  entidades públicas, empresas, gasolineras, hoteles e incluso el tren continúa su recorrido por ese sector. Desde varios puntos de la “Sultana de los Andes” la Casa Calero es notable.

Su arquitectura se aprecia en la zona alta de  Riobamba.  

Sin duda fue parte de los tiempos de gloria económica de la Ciudad de las Primicias.

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