María de Lourdes León el legado de la belleza, ejemplo y buenas costumbres

El respeto era una característica en la Riobamba del siglo anterior “los caballeros nos respetaban, íbamos a un lugar público y cuando entraba una dama los caballeros ofrecían el asiento, el saludo era cortés y permanente”, indica María de Lourdes.
 
 
 
 

Nunca olvidará el carnaval del año 1961, ella cumplía apenas dieciséis años y regresaba de estudiar en los Estados Unidos llegaron a su casa para hablar con sus padres nada más y nada menos que Don Bolívar Chiriboga, entonces alcalde de la ciudad y Don Arístides Gallegos Gobernador en funciones, ellos pidieron que María de Lourdes León, participe en la elección de la Reina Nacional de los Carnavales evento que se cumpliría en el teatro Bolívar de la ciudad capital.
Su familia aceptó y esto cambió la vida sin pensarlo ganó el concurso para sorpresa de las otras candidatas y alegría de amigos familiares y la ciudad que en ese entonces era pequeña y compartía alegrías y espacios de distinción para Riobamba.

Lo siguiente, como es obvio, en abril fue coronada como Reina de Riobamba y aún guarda una emoción especial del programa cumplido en el Teatro León inversión que lo hizo su abuelo, Carlos Arturo León Romero, visionario, dramaturgo y poeta.

Se trabajó en esa época organizando bailes sociales para recaudar fondos, así como gestionar con familias amigas y empresarios la colaboración para poder atender algunas necesidades sociales.
Carlos Arturo León inició la construcción del teatro en 1918, once años después, en 1929, finalmente se inauguró el imponente y elegante edificio, donde intervino el artista español Enrique Ronenas En 1930 empezó a funcionar como cine parlante y luego fue el lugar donde se llevaron a cabo los mejores espectáculos artísticos y culturales durante una época dorada para la historia de Riobamba.

Varias crónicas registran que, en ese entonces, ni Quito y tampoco Guayaquil contaban con un escenario de esa magnitud ni con el nivel de esas presentaciones y el calendario de actividades que eran numerosas y todo el año por lo que viajaban de esas ciudades a ver en escena pasando por su vistoso hall principal a los artistas nacionales Carlota Jaramillo, Ernesto Albán y a los internacionales Los Panchos, y Libertad Lamarque, entre otros.
María de Lourdes siente que si algo se perdió de ese tiempo para acá son dos cosas: el amor por la ciudad y el sentido de civismo. “Es penoso ver como ahora poco o nada importa aquello y eso nos ha detenido”, reflexiona quien es sobrina del Dr. Daniel León Borja, que fue alcalde de Riobamba en tres ocasiones y colaboró para el progreso de la urbe del siglo anterior.

Refiere que eran tiempos donde la obediencia significaba un parámetro de convivencia entre padres e hijos, entre maestro y alumno, “Actualmente es importante ocupar el sitio que corresponde en el caso de los padres y profesores, mas todavía frete a una generación que quiere hacer lo que le viene en gana y eso no es precisamente lo correcto”.
María de Lourdes extraña esas reuniones familiares en las casas de fin de semana, en medio del juego y las conversaciones, con la expectativa de la sazón de la abuela y las madres, sentados alrededor de mesas amplias escuchando a los mayores, preguntando y aprendiendo también de ellos, la sobremesa como un espacio de interrelación de padres e hijos. “La tecnología tiene cosas buenas, pero con mucha pena siento que quitó la unión familiar, vemos en las casas a niños y jóvenes pendientes de los dispositivos electrónicos, mientras el resto de la familia está compartiendo, pienso que para todo hay su momento y debemos comprender aquello y pedir eso en nuestros hijos y nietos”, solicita María de Lourdes León.

Nunca olvida las reuniones en finados donde en familia estaban convocados para jugar los “cocos”, mientras las abuelas, madres y tías hacían la colada morada, el pan era otro motivo de unión familiar pues se alquilaba un horno y se trabajaba la masa, luego el pan y la horneada de deliciosas empanadas, redondos, briollos, cachitos, trenzas y las tradicionales “guagas de pan”. “Luego del juego de las bolas, se partía los cocos y con la comida se preparaban las melcochas que eran toda una delicia para grandes y chicos, se vivía momentos agradables que uno no puede olvidar ni con el paso del tiempo, Conocíamos a nuestros vecinos y cuando se necesitaba algo estábamos allí para ayudar y claro para compartir la comida”, asegura.

Había también la costumbre de brindar y servir, al caer la tarde, el té o el café en algunas familia, motivo también para dialogar y conversar sobre las cosas cotidianas, amigos, socios, familiares encontraban un esparcimiento en la plática, ambientes cálidos estaban destinados para ello decorado con flores ubicadas en vistosos muranos muebles al estilo Luis XV, se escuchaba música desde equipos de sonido marca JVC Philips entre otros.
Si bien reconoce que no existían muchos centro de diversión, todo cambiaba los lunes miércoles y viernes con la llegada del tren que traía el correo y permitía el paseo hacia ese lugar, participar en la retreta con la Banda Municipal era un pretexto para reuniones de los amigos y amigas.

Sin embargo en diciembre esto cambiaba, alrededor del parque Sucre había una actividad diferente y con mucha alegría, vecinos, amigos y conocidos, se jugaba la quina y a las ruletas que daba la vuelta con un sonido particular y era la expectativa de tentar a la suerte en medio de apuestas y emociones.
En el teatro León se daba siempre un concurso de disfraces, la juventud de entonces se presentaba de la mejor manera, cuidando todos los detalles de la vestimenta con máscaras muy llamativas, había varios premios para el ganador.

La forma de enamorar de los jóvenes a las riobambeñas incluía una especial galantería, con el permiso previo de los padres en medio de cartas y poemas, los serenos eran sin duda un regalo musical muy esperado por las chiquillas, en esta tradición se interpretaban música nacional o boleros mexicanos. Los Hermanos Puente, Carlos y Guillermo, siempre estaban prestos para poder ofrecerlo, según señala.

Explica que se cumplían bailes en casa de los amigos y conocidos que eran muy esperados por los jóvenes de la localidad, éstas celebraciones tenían - claro está – la mirada vigilante de la madre de la casa anfitriona, los bailes se cumplían entre las cuatro y las ocho de la noche e incluía cumbias, rock and roll, twits, tangos y boleros.
Mientras que los bailes sociales eran el prestigioso y elegante Club Chimborazo, ubicado en las calles Colón y 10 de Agosto, claro está con orquesta y los invitados de smoking y vestido largo sus acompañantes.

“El riobambeño siempre fue muy hospitalario con la gente que llegaba a la ciudad es por eso que las visitas de amigos de Quito Cuenca y Guayaquil especialmente era muy frecuente, la gente gustaba de venir a la ciudad y pasar un fin de semana, construyeron casas para su descanso familias guayaquileñas” explica María de Lourdes.
El teatro Imperial construido por su padre Carlos Arturo León Borja, permitió que la ciudad tenga en el cine una forma de entretenimiento diversión y conocimiento de otras culturas, modas de vestir e idiosincrasia, películas mexicanas se proyectaban en este local que tenía la luneta y la galería con diferentes precios y estaba ubicado en la calle Carabobo muy cerca de la Estación de Ferrocarril.

Las vacaciones para los niños y jóvenes de entonces eran esperadas como ahora y cumplir el viaje en tren desde Riobamba a Guayaquil era una aventura, el sonido del tren impresionaba, el humo que salía de las máquinas llevaba la vista sobre el cielo pérdida entre las formas que emanaba la chimenea.

El cambio de paisajes en el trayecto impresionaba a María de Lourdes León, tanto como la diversidad de comidas y ventas de productos que se daban en cada una de las estaciones ferroviarias y pueblitos pintorescos que se pasaba.
Insiste que la educación debe cambiar para que la ciudad se proyecte de forma diferente, “El hogar es el primer semillero de hombres y mujeres, luego está el proceso de educación, una juventud preparada es el futuro de una ciudad y un país incluyendo claro está el cultivar los valores que se ha ido perdiendo de a poco, mostrando una educación comprometida con el respeto y principios como la honradez el cariño por la ciudad de uno y su familia”, termina diciendo esta ex reina de Riobamba, abnegada madre y esposa y claro buena riobambeña.

Cronología del Teatro León

  • En el 2006 una familia riobambeña adquirió el inmueble para convertirlo en un centro comercial, las presiones de la ciudadanía fueron fuertes al final la Municipalidad de Riobamba expropió el inmueble pagando una suma de 600 mil dólares en el año 2012.
  • En el 2014 el Instituto Nacional de Patrimonio Cultural (INPC) inició con los estudios para su rehabilitación integral y a inicio del 2015 de entregó al GADM Riobamba los documentos respectivos.
  • Según declaraciones a Diario el Telégrafo del Arq. Diego Villacís Director de Patrimonio del GADM Riobamba, el teatro será recuperado “Contará con tecnología de punta, salas de exposiciones, escuelas de teatro, cafetería y una capacidad para 400 personas”. Previamente, el Cabildo construyó una sobrecubierta que costó 65 mil dólares para detener el deterioro.
  • Se espera gestionar los recursos necesarios para esta restauración que respetará el concepto arquitectónico, el programa Vive Patrimonio sería una alternativa para estos trabajos, son recursos financiados por el estado al ser un bien público, la gestión está en espera por la situación económica del país.

Las anécdotas:

  • Lleva 47 años de matrimonio con el prestigioso médico Dr. Ramiro Guerrero a quien dice que ama y respeta no sólo por la familia que le dio, sino porque siempre tuvieron ideales parecidos, cuatro hijos complementan su felicidad en el presente a más de varios nietos.
  • María de Lourdes hoy sigue disfrutando de la alegría y el amor de sus hijos: Mónica Monserrath, Verónica de Lourdes, José Ramiro y Erika María, que han sido un espacio de emociones constante y aprendizajes, de verlos crecer y encontrar cada uno su camino y volar a sus sueños y metas.
  • Es la abuelita que buscan y encuentran los nietos cuando llegan a casa y es otro espacio de felicidad diferente y sin ninguna responsabilidad de por medio, es consentidora pero también exigente, claro para todas y todos hay cariño y muestras de lo importantes que son y ellos lo saben: Daniel Alejandro, Ariana Soledad y Valeria Valentina; Samantha Angelina y Ricardo Ramiro; Sofía Micaela, Héctor Andrés y Mía Martina.

Fuente: La Riobambeñidad

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