Mi delirio sobre el Chimborazo

Pausa poética de un hombre que luego de conquistar tierras, se rinde ante esta singular cumbre. Poema a la cumbre del Chimborazo

El libertador Simón Bolívar no sólo fue un gran estratega, militar y político, que llegó a liberar a tantos países en Latinoamérica, sino también ensayista y si se quiere hasta poeta, sólo habría que revisar algunas de sus cartas. Su prosa siempre fue fina y enérgica, por medio de ella ejerció un poder humano de gran envergadura, en lo real y en lo teórico, a tal punto que su pensamiento escrito sigue brillando en el tiempo, se mantiene vigente y ha sido guía para muchas personas que buscan el bien y la justicia.

La obra verdaderamente literaria, y cargada de gran belleza escrita por "Mi delirio sobre el Chimborazo" sobre El Chimborazo. Obra de excepción en los escritos de Bolívar. Es la única de sus obras escrita con una finalidad esencialmente poética.

En ella llega a mostrar, con gran vivacidad, la pequeñez humana delante de lo infinito. Es evidente que este poema en prosa es una alegoría. Es como una ensoñación, como un delirio. Es una gran obra literaria, por el tema: la crisis ideológica que vivió este gran hombre después de la batalla de Carabobo. Lo es también por su elaboración: lírica, en la primera parte, por la forma como expresa la ascensión al Chimborazo; es dramática en la segunda, pues da una solución simbólica, es decir, estética, al terrible y pavoroso drama aludido.

Este poema, además, es una de las piezas representativas de nuestro primer romanticismo, que tiene la singularidad de haberse inspirado en la vida y en la obra del propio autor. Y es, por último, el primer poema en prosa con que cuentan nuestras letras.

Mi delirio sobre el Chimborazo

Yo venía envuelto con un manto del Iris, desde donde paga su tributo el caudaloso Orinoco al dios de las aguas. Había visitado las encantadas fuentes amazónicas, y quise subir al atalaya del universo. Busqué las huellas de la Condamine y Humboldt; seguílas audaz, nada me detuvo; llegue a la región glacial; el éter sofocaba mi aliento. Ninguna planta humana había hollado la corona diamantina que puso las manos de la eternidad sobre las sienes excelsas del dominador de los Andes. Yo me dije: este manto del Iris que me ha servido de estandarte ha recorrido en mis manos regiones infernales, surcado los ríos y los mares y subido sobre los hombros de los Andes; la tierra se ha allanado a los pies de Colombia, y el tiempo no ha podido detener la marca de la libertad. Belona ha sido humillada por el resplandor del Iris, ¿y no podré yo trepar sobre los cabellos canosos del gigante de la tierra?

Sí podré! y arrebatado por la violencia de un espíritu desconocido para mí que me parecía divino, dejé atrás las huellas de Humboldt empañado los cristales eternos que circuyen el Chimborazo.

Llegó como impulsado por el genio que me animaba, y desfallezco al tocar con mi cabeza la copa del firmamento; tenía a mis pies los umbrales del abismo.

Un delirio febril embargaba mi mente; me siento como encendido por un fuego extraño y superior, era el Dios de Colombia que me poseía.
De repente se me presenta el tiempo. Bajo el semblante venerable de un viejo cargado con los despojos de las edades; ceñudo, inclinado, calvo, rizada la tez, una hoz en la mano ...

"Yo soy el padre de los siglos; soy el arcano de la fama y del secreto; mi madre fue la eternidad; los límites de mi imperio los señala el infinito; no hay sepulcro para mí, porque soy más poderoso que la muerte; miro lo pasado; miro lo futuro, y por mi mano pasa lo presente. ¿Por qué te envaneces niño o viejo, hombre o héroe? ´¿Crees que es algo vuestro universo? ¿Que levantaros sobre un átomo de la creación es elevaros? ¿Pensáis que los instantes que llamáis siglos pueden servir de medida a mis arcanos? ¿Imagináis que habéis visto la santa verdad? ¿Suponéis locamente que vuestras acciones tienen algún precio a mis ojos? Todo es menos que un punto a la presencia de lo Infinito que es mi hermano".

Sobrecogido de un terror sagrado, "¿cómo ¡oh Tiempo! -respondí-, no ha de desvanecerse el mísero mortal que ha subido tan alto? He pasado a todos los hombres en fortuna porque me he elevado sobre la cabeza de todos. Yo domino la tierra con mis plantas; llego al Eterno con mis manos; siento las presiones infernales bullir bajo mis pasos; estoy mirando junto a mí rutilantes astros, los soles infinitos; mido sin asombro el espacio que encierra la materia; y en tu rostro leo la historia de lo pasado y los pensamientos del destino".

"Observa, me digo: aprende, conserva en tu mente lo que has visto, dibuja a los ojos de los semejantes el cuadro del universo físico, del universo moral; no escondas los secretos que el cielo te ha revelado; di la verdad a los hombres".

La fantasma desapareció.

Absorto, yerto, por decirlo así, quedé exánime largo tiempo, tendido sobre aquel inmenso diamante que me servía de lecho. En fin, la tremenda voz de Colombia me grita; resucito, me incorporo, abro con mis propias manos mis pesados párpados: vuelvo a ser hombre y escribo mi delirio.

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